Cuidar a quienes cuidan · Voluntariado con la Fundación Terapia de Reencuentro

Ayer domingo cerramos un ciclo de tres sesiones online de Estiramientos de Cadenas Musculares®, que impartí para personas socias y colaboradoras de la Fundación Terapia de Reencuentro, dirigida por Fina Sanz. Un grupo muy majo de doce personas, conectamos desde México y España y compartimos un espacio íntimo y reparador: tres encuentros de autocuidado corporal a través de los Estiramientos de Cadenas Musculares® y el Trabajo con el Potencial Corporal®, en los que la palabra también tuvo un espacio significativo. (El feedback final me resultó muy rico y conmovedor, lo cuento abajo del todo).

Cómo surgió la idea de estas sesiones

El germen de esta colaboración fue leer un par de meses antes el post sobre Cuidar a quienes cuidan –gracias Rafa, por compartirlo en tu Facebook– y sentir el claro el anhelo de ofrecer una introducción al método para que más personas pudieran conocerlo y saborearlo. En otro post explicaré el concepto trauma suave para ahondar en otro aspecto de mi motivación (lo enlazaré aquí cuando me ponga a ello); explicar lo básico de cómo funciona el sistema nervioso y qué podemos hacer para evitar el «desborde» y soltar tensión acumulada, de manera segura y calmada.

Agradezco a Fina y al resto de personas en la Fundación la gestión tan ágil –el grupo se llenó de inmediato, casi antes de difundir en redes– y también la sugerencia de cambiar el horario de viernes tarde a domingo, para que pudieran asistir personas del otro lado del charco.

Yo ya conocía el trabajo de Fina a través de algunos libros suyos y de personas formadas en el Máster de Terapia de Reencuentro; entre ellas Jorge Ramón Gomariz que varias veces a lo largo de nuestra formación nos habló de su enfoque. Me pareció un buen punto de partida para ofrecer esta propuesta corporal, contar con ese marco común de sensibilidad hacia el (auto) cuidado y el buen trato.

Volver a empezar, de cero

Después de varios años impartiendo clases –y el último, prácticamente solo online– tenía ganas de volver a los inicios y empezar con un grupo nuevo y novato, sentir el gusanillo de ver qué pasa… Un ejemplo: al convertirme en madre, pero especialmente durante la etapa en que mi hija era muy chiquitina, sentí un «reset» importante. Como si pudiera percibir el mundo diferente, con una mirada fresca, a través de los ojos inocentes de mi bebé. Qué bonito descubrir detalles que ya solía pasar por alto: encandilarme con un rayito de sol al despertar, o con el tacto de un objeto o balancearme al escuchar una melodía cualquiera.

Pues de alguna manera el volver a dar un grupo de iniciación, tenía valor per se para mí al ponerme las pilas en este sentido. Recordar con amable sorpresa, cuando yo empezaba a practicar y recuperar la percepción clara y sentida del potencial de los cuerpos –de la conciencia más bien, en general– y ahora mismo la inmensa riqueza de acompañar el descubrir eso. Doce personas, que para mí han sido una bonita «siembra primaveral»: ¡con qué confianza os habéis lanzado a tierra, gracias! Y cuánto he disfrutado además, difundiendo este trabajo corporal delicatessen (como le gusta llamarlo a una querida colega).

Hubo gente que se quedó en lista de espera y parecía tentador continuar la colaboración; pero tenía claro que un ciclo de tres sesiones era más que suficiente para mí en la actualidad. Es que me cuesta compaginar mis varias ocupaciones, con el tiempo en familia y por supuesto el necesario descanso y… Que no, no le veo sentido a predicar y luego autoexplotarme :p

Hacer fácil empezar a practicar

En presencial solía ofrecer cada cierto tiempo un taller de introducción, y ahora me gustaría probar algo similar pero online. Así que éstas no han sido meras clases sueltas (que duran hora y media, sin charla apenas…) sino tres sesiones de dos horas, pensadas para que cualquiera –sin experiencia previa y sin materiales especiales– se iniciara con un poco de explicación, pero la mínima imprescindible para pillar algo de la profundidad del trabajo, yo quería sobre todo crear las condiciones para experimentarlo (también online).

Cuando en su día quise entrar en un grupo de práctica semanal, me pidieron (en presencial) un compromiso de asistencia de dos meses. Soy consciente de que tres sesiones es muy muy escaso –¡pero mejor que nada!– para practicar con criterio de verdad, y conocer en cuerpo propio las particularidades que diferencian a este método de otros. Me gustan los retos, y me apetecía intentarlo.

Aquí cuento cómo he vivido el proceso desde el lado de la facilitación, por si alguien se plantea coger el testigo o proponer algo similar en otro contexto. Igual mis reflexiones te sirven de algo (si te apetece, compárteme en comentarios ↓↓).

El peligro de lo gratis: confundir valor y precio

Hace bastante que ya no ofrezco clases gratuitas ni de prueba, porque sufrí en el pasado dando demasiadas facilidades. Quizás muchas personas tiendan a no comprometerse en estas condiciones, incluso al punto de no valorar mi disposición y tiempo y dejándome plantada sin siquiera avisar (¡eso, en presencial!). Alguna excepción hice online al principio pero enseguida volví al punto de «prueba gratis, ni hablar» y aún quiero destacar:

Como ahora ni siquiera hace falta desplazarse, poner un precio me ayuda a evitar que se cuelen en sesiones sueltas personas que realmente más que probar con seriedad, lo que quieren –lo sepan o no– es cotillear. ¡Una diferencia importante! Y yo siento que me drena estar pendiente de esa gente, cuando lo que quiero es cuidar a las personas que dan el «sí, quiero», que de verdad quieren profundizar y es su momento.

Además por aquí el boca a boca también funciona y mis alumnos/as suelen llegar por recomendación de alguien y/o porque ya me conocían de antes (por las clases presenciales u otros motivos). Las redes sociales no son lo mío (salvo el canal de YouTube) pero también estoy conociendo últimamente gente interesante –e interesada de verdad– a través de los correos que envío mensualmente (¿quieres apuntarte a la lista?).

Cuando me planteé difundir este trabajo sin poner un precio, busqué pues una manera de hacerlo en que la gente sí valorara el trabajo y mi esfuerzo, y sí que hubiera un compromiso de asistencia, cierta seriedad. No he tenido que ocuparme de gestionar las inscripciones (lo que implica tiempo extra). Comento aquí públicamente lo satisfecha que me he sentido por la puntualidad de los/as asistentes y por el hecho de que quien no podía acudir a una sesión me avisara antes, porque así yo he podido invitar a otra persona y que aprovechara la sesión.

Agradecida por lo recibido

Además la participación ha sido muy activa, y enseguida se creó un buen clima de compartir, ha sido tan fácil poder profundizar y creo que ayudó el que muchas personas se conocieran ya de antes. Esto no tiene nada que ver con la actitud pasiva –hasta desdeñosa, diría– de algunas fans del «todo gratis» que sin dar nada a cambio, encima parecen exigir (como si pensaran ‘a ver qué tienes para darme, a ver si me convences‘).

No todo vale, ni presencial ni online

Me gusta mucho el espíritu de que «el dinero no sea un problema» (siempre dispuesta a encontrar maneras, cuando hay un interés real) y como dice la letra de All is full of love (Björk): el amor/cuidado llega, quizás no de la fuente donde has vertido el tuyo, quizás no de la dirección en la que estás mirando… Ahora doy, ahora recibo: no necesito llevar una «contabilidad» exacta cuando siento fluidez, respeto y equilibrio. Me gusta poder confiar de entrada en la buena fe y que no todo tenga que pasar necesariamente por manos del poderoso caballero don dinero.

Las condiciones o el contrato

Acabé de decidirme a dar las sesiones gracias al apoyo de mi colega Visi, que ha estado ahí «a pie de pantalla» en su alfombra las tres sesiones, disponible y dispuesta en todo momento por si hiciera falta. Porque no me ha pasado todavía impartiendo sesiones que la conexión haya fallado –afortunadamente, menos mal– pero recibiendo sí y más de una vez. Me tranquilizaba saber que si el internet rural hacía de las suyas (o que si yo un día por la razón que fuera, no estaba disponible) ella me podría sustituir y además perfectísimamente, porque estuvo 100% presente y conectada con el grupo y siguiendo todo lo que íbamos haciendo. Es que cuando me comprometo, me comprometo y me gusta dar lo mejor. Esta vez el apoyo de Visi lo ha hecho posible. Gracias además porque tu presencia, tu testimonio y aportaciones verbales varias han sido muy enriquecedoras para todas.

Compruebo cómo voy aprendiendo a cuidar de mí misma en el «dar» porque me siento más capaz de establecer límites claros; en este caso en cuanto al número de sesiones y asistentes, y también acerca de las condiciones en las que se desarrollarían las sesiones (por ejemplo: sólo mirar, no es una opción). Igual piensas ‘pues vaya tontería, claro’ pero es que ha sido un reto recurrente en mi vida, cómo contener o medir mis ganas de impulsar o entregar algo, y tengo cuidado desde hace unos años para no hacerlo por buenismo. La factura acaba por llegar cuando hay algo inconsciente por ahí y en el fondo sí que espero algo. No es bueno para nadie, tampoco para mí.

En cuanto a los materiales, el acuerdo era que no pedía nada especial y sólamente utilizaríamos cosas que tuviéramos por casa: cojines, mantas o toallas, un palo de escoba, una pelota hecha de calcetines… Hay cantidad de prácticas que no necesitan de material, y otras muchísimas que con este kit básico que ves a continuación, resultan un gozo total (por eso creé la oferta de primavera) pero igualmente se pueden hacer «apaños». Lo mismo que explicaba antes: quien descubre que tiene un interés real y quiere continuar con la práctica en casa, seguramente hará por comprometerse e invertir en ese mínimo para trabajar en las mejores condiciones, pero de entrada no hace falta.

Qué podría mejorar

Entre sesión y sesión hemos mantenido contacto por mail para avisos (p.ej. si alguien no podía venir) y recordar enlace de la sesión (normalmente el día anterior); también he compartido algunos enlaces de artículos o materiales que podrían ser de interés.

Sin embargo, me he quedado con ganas de elaborar algo más pensado y digamos «a medida» de alguien que se inicia en el método, para no tener que dar mucha explicación durante la sesión. Poder simplemente mencionar un recordatorios a modo de ancla, que no saque a la persona de prestar atención a lo que está ocurriendo en su cuerpo, que al fin y al cabo es lo más importante.

Así que me gustaría aprovechar el impulso de haber contado con este un grupo tan nutrido y colaborador, para ir grabando una serie de vídeos con la teoría básica para iniciación. Los podría enviar y reenviar en futuras ocasiones, en esos correos entre sesión y sesión. Igual doy por supuesto aspectos que ya tengo muy integrados, pero ver a alguien nuevo/a delante me ayuda a bajar unos cuantos escalones, pedagógicamente hablando. Inciso: otra vez agradezco a Visi que hiciera de apuntadora cuando en su opinión estaba pasando por alto algo o añadía algún comentario personal. ¡Es lo rico de compartir en grupo! Por último, un mensaje dedicado a quienes piensan «ah yo con unos vídeos de clases ya me apaño…»: pues yo tengo claro que ninguna grabación sustituye al directo (tampoco online). Ahí en vivo es donde desplegamos ese acompañamiento tan jugoso y peculiar que nos ha transmitido Jorge, y que es prácticamente un arte. Es la razón por la que también sigo recibiendo semanalmente, me encanta «dejarme llevar» y sorprenderme.

Lo de los vídeos me parece buena idea entonces para la parte de teoría. Intentaré que sean breves (10-15 min máximo, para no saturar) y al grano, que mira cómo me enrollo así que me costará. Lo bueno es que me quito el estrés de olvidar algo importante, aligero la carga verbal durante la sesión (más sentir, menos escucharme a mi) y puede ser incluso más fácil de digerir para quien recibe la introducción, por poder elegir el momento propicio para tomar nota mental y ya luego en presencial plantear dudas o comentar. Probaré cuando plantee algún otro taller de introducción y ya contaré qué tal 🙂

Algunos testimonios

Al final de la última sesión anoté rápido algunas líneas y he querido compartir esos feedbacks finales antes de que pasen muchos días, por si algo no es exacto o alguien quiere completar, que pueda comentar abajo o escribirme y lo retoco. Confieso que me resulta conmovedor y tremendamente gratificante facilitar que en general todas las personas hayan podido contactar con lo esencial de este trabajo (despertar la conciencia a través del cuerpo) de manera tan fácil, me siento más que pagada.

Ahí va parte de la cosecha que recogí al terminar la tercera sesión:

  • “En psicología decimos que la actitud ya es un método, pero una cosa es decirlo y otra cosa sentirlo, percibirlo en el cuerpo: la actitud de exploración e incluso juego, diversión, es impresionante cómo abre otros espacios, muy ricos”.
  • “Todas las sesiones me han ayudado a equilibrar el cuerpo, sin buscarlo y sin hacer esfuerzo… He notado cambios importantes -por ejemplo, con la práctica del palo- y me ha gustado mucho”.
  • “Hoy he notado cómo la pierna se acomoda… El descanso cuando todo está en su lugar, donde toca”.
  • «Me ha encantado, he llegado a un estado de relajación especial… Comprobar lo que el cuerpo hace solo, ha sido maravilloso y muy completo. Es una sensación que va más allá de lo muscular. Me ha gustado mucho cómo lo llevas porque me he sentido muy escuchada en mi cuerpo (nada que ver con ‘recibir órdenes’ de lo que hay que hacer). Conozco a Jorge y me encanta ver cómo se recoge ese espíritu, esa presencia…».
  • «Me he sentido en contacto conmigo misma muy íntimamente, con sensaciones profundas y a la vez sentirme parte del grupo, que no estoy sola, es muy gratificante. También me he permitido moverme como me apetecía, darme espacio, esa oportunidad es de que el cuerpo ponga todo en su lugar… A veces ni mi fisio lo consigue y aquí he notado cómo por ejemplo el cuello se me liberaba. Me ha sentado genial».

Aunque no hay foto del antes (para comparar, jeje) si me dan permiso compartiré la foto del después: a veces sonrío al ver el cambio en las caras, el lifting natural que refleja un estado interior diferente, de distensión y calma, que también aflora en el tono de voz, la el brillo en la mirada… ¡Tanta belleza! Gracias mil a todas las personas que habéis participado, he disfrutado mucho con vosotras.



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6 comentarios en «Cuidar a quienes cuidan · Voluntariado con la Fundación Terapia de Reencuentro»

  1. Gracias Edurne, ha sido un placer aprender contigo y regalarme este especio de cuidado y escucha. Espero pronto volver a coincidir pese a la diferencia de horario. Abrazos desde el otro lado del charco.

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  2. Edurne, me ha encantado cómo has llevado el grupo. Siento no haber estado el último día. tengo una etapa de mucho trabajo on-line y realmente decidí escuchar mi cuerpo y dejarlo en silencio total, descansando.
    Hasta otra vez. Abrazos enormes.
    Charo

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    • Gracias Charo, y qué pena que no estuvieras en la última –que fue un cierre bonito– pero precisamente estamos en ello: parar, escuchar, hacer menos o NADA, cuando lo que toca es descansar. ¡Hasta la próxima!

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  3. Muchisimas gracias Edurne, tienes una gran capacidad y sensibilidad para acompañar en el proceso de tomar conciencia de nuestro cuerpo, y explicar claramente cada ejercicio . Ojala en otra ocasion sea posible coincidir en otro taller.
    Abrazos con sonrisas desde CDMX. Isa

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    • Hola Isa, gracias a ti por la disponibilidad y la entrega … Es un lujo facilitar un grupo tan majo 🙂 Y gracias por valorarlo, ojalá volvamos a coincidir. Aunque sea «pantallas por medio», lo interesante ocurre a uno y otro lado :p

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